¿Qué hace que tu corazón pueda latir, tu cerebro soñar o tus músculos moverse?

¿Cómo puedes aumentar tu nivel de energía?

Tu energía vital es un elemento clave para determinar hasta qué punto eres saludable, productivo y creativo. Tu cuerpo es en realidad una gran central eléctrica, cada célula necesita generar su propia electricidad para poder realizar sus funciones.

A través de los nutrientes que ingieres cada día más el oxígeno que respiras, las mitocondrias, que son las centrales energéticas de las células, generan moléculas de ATP (Adenosín Trifosfato). Cualquier acción de una célula requiere el consumo de un número determinado de moléculas de ATP, consideradas como la moneda energética de las células. Dependiendo de la actividad que tiene que realizar cada célula, va a tener más o menos mitocondrias. Por ejemplo, las células del corazón, que realizan una actividad frenética de ¡115.000 pulsaciones diarias! (quiere decir que cada célula se contrae y expande ese número de veces), están compuestas hasta un 40% por mitocondrias.


La relación entre energía y salud es muy importante. Hasta hace poco tiempo se pensaba que los problemas mitocondriales solo influían en enfermedades hereditarias; hoy en día, numerosos estudios han confirmado cómo estas disfunciones de las mitocondrias están directamente relacionadas con trastornos neurológicos, como el Alzheimer o la esclerosis múltiple, así como con el cáncer, el proceso de envejecimiento e incluso con la ansiedad o la depresión.

¿Cómo puedes mejorar tu nivel de energía y salud? Lo primero es entender que para ganar energía a largo plazo, hay que invertirla a corto plazo. Por ejemplo, hacer actividad física supone un gasto energético, al igual que sentarte a practicar mindfulness mientras te peleas con tus pensamientos o los dolores de mantener la posición. Sin embargo, gracias a ese esfuerzo, mañana estarás lleno de energía saludable que te ayudará a sentirte mejor y afrontar con más éxito las dificultades.

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